REVESCO. Revista de Estudios Cooperativos. ARTÍCULOS
e-ISSN: 1985-8031
Tiziana Priede-Bergamini
Universidad Europea de
Madrid (España)
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Cristina López-Cózar-Navarro
Universidad
Politécnica de Madrid (España) ![]()
Jesús A. Muñoz-Sepúlveda
Universidad Europea
de Madrid (España)
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https://dx.doi.org/10.5209/REVE.99738 Recibido: 26/06/2024 • Aceptado: 18/12/2024 • Publicado: 13/01/2025
ES Resumen. El emprendimiento social es un modelo de negocio que integra el ánimo de lucro con el compromiso de abordar problemas sociales y medioambientales. Este enfoque debe transmitirse al estudiantado de Ciencias Sociales, ya que tenemos la responsabilidad de formar a futuros profesionales que gestionen sus actividades empresariales de manera ética y sostenible, promoviendo un impacto positivo en la sociedad. Así, este trabajo pretende identificar cuánto sabe el alumnado universitario acerca de este tipo de emprendimiento, cuánto les interesa y hasta qué punto estarían dispuestos a involucrarse en proyectos empresariales de estas características, capaces de responder adecuadamente a los nuevos retos demandados hoy en día por la sociedad. En particular, estudiamos la influencia de variables sociodemográficas como el género, la edad, el nivel educativo y el nivel de renta a través de una encuesta a una muestra de 600 estudiantes de universidades de la Comunidad de Madrid. Empleando un contraste de comparación de medias y un modelo Probit, los resultados muestran que el género no afecta al conocimiento sobre emprendimiento social, pero sí al interés y a la intención de participar en proyectos de emprendimiento social, más acusado en las mujeres. La edad no afecta en ningún caso; mientras que el nivel educativo afecta al conocimiento y a la intención de participar, pero no al interés. Por su parte, el alumnado de la universidad privada conoce mejor este concepto, pero al de la pública le interesa más, no obstante, la titularidad de la universidad no afecta a la intención de participar en estos proyectos. Concluimos remarcando la importancia de incluir el emprendimiento social en todas las etapas del ciclo educativo y en todas las áreas de conocimiento para que la juventud, al finalizar sus estudios, lo conozca a fondo y esté interesada en participar profesionalmente en este tipo de proyectos que, sin duda, contribuyen a hacer del mundo un lugar mejor.
Palabras clave. Orientación emprendedora, educación, universidad, valores sociales, responsabilidad social.
Claves Econlit. A13, A23.
ENG Influence of sociodemographic variables on the knowledge and interest of university students in social entrepreneurship
ENG Abstract. Social science educators must be committed to training future professionals who conduct their entrepreneurial activities in a responsible manner. Social entrepreneurship combines the profit motive with the resolution of social and environmental problems. Thus, this paper aims to identify how much university students know about this type of entrepreneurship, how much they are interested in it, and to what extent they would be willing to get involved in business projects of these characteristics capable of responding adequately to the new challenges demanded by society today. We study the influence of sociodemographic variables such as gender, age, educational level and income level, through a survey of a sample of 600 students from universities in the Community of Madrid. Using a mean comparison test and a Probit model, the results show gender does not affect knowledge of social entrepreneurship, but it does affect interest and intention to participate in social entrepreneurship projects, which is more pronounced in women. Age does not affect in any case, while educational level affects knowledge and intention to participate, but not interest. On the other hand, students at private universities are more familiar with this concept, but those at public universities are more interested in it; however, the ownership of the university does not affect their intention to participate in these projects. We conclude by stressing the importance of including social entrepreneurship in all stages and knowledge areas of the educational cycle so that young people, at the end of their studies, know it in depth and are interested in participating professionally in this type of projects that undoubtedly contribute to making the world a better place.
Keywords. Entrepreneurial orientation, education, university, social values, social responsability.
Sumario. 1. Introducción. 2. Método y planteamiento de las hipótesis. 3. Resultados. 4. Discusión y conclusiones. 5. Referencias bibliográfícas.
Cómo citar: Priede-Bergamini, T.; López-Cózar-Navarro, C. & Muñoz-Sepúlveda, J.A. (2025). Influencia de variables sociodemográficas sobre el conocimiento e interés del alumnado universitario acerca del emprendimiento social. REVESCO. Revista de Estudios Cooperativos, 149(1), 1-12, e99738. https://dx.doi.org/10.5209/REVE.99738.
El profesorado universitario está comprometido con la formación integral del alumnado, procurando tanto su aprendizaje de contenidos teóricos como su desarrollo competencial. Entre las ocho competencias clave en el sistema educativo español, en línea con la Comisión Europea, se encuentra la “competencia emprendedora”. Pese a que su definición es amplia, frecuentemente se identifica con la creación de una empresa y el desarrollo de la actividad empresarial (Bernal & Cárdenas, 2017). En el ámbito educativo, el potencial emprendedor debe entenderse como un conjunto de capacidades. Así, además de diferentes destrezas y habilidades, en la propia definición de la competencia se dice que debe incluir sentido ético. Por lo tanto, como docentes, al diseñar contenidos vinculados al espíritu emprendedor, es necesario relacionarlos con valores éticos y sociales y con comportamientos responsables.
Efectivamente, en la actualidad, cobran especial relevancia las propuestas que buscan acercar al estudiantado a modelos de negocio capaces de abordar eficazmente los desafíos contemporáneos planteados por la sociedad. En este sentido, desde hace años, varias voces reclaman que este espíritu emprendedor se desarrolle dentro del ámbito de la empresa social (Palomares & Chisvert, 2014; Sáenz Bilbao & López Vélez, 2015; Montañez-Moya, 2017; Priede et al., 2017; Sánchez-Espada et al., 2018; Bel-Durán et al., 2023). No obstante, antes de implementar iniciativas educativas orientadas a fomentar el emprendimiento social (ES), resulta interesante llevar a cabo un diagnóstico para evaluar el nivel de conocimiento y el interés que suscita este tipo de emprendimiento entre la juventud. En el presente trabajo se presenta un estudio diseñado con el objetivo de identificar el conocimiento que el alumnado universitario tiene acerca del ES, su grado de interés en el tema y en qué medida estarían dispuestos a involucrarse en proyectos empresariales de este tipo.
Han pasado ya más de cuatro décadas desde que Bill Drayton fundara la organización Ashoka y acuñara el término emprendedor social para referirse a todas aquellas personas que, a través de una idea empresarial innovadora, creativa y comprometida, son capaces de dar respuesta a los problemas más urgentes de la sociedad. El ES busca dar una respuesta eficaz y eficiente para crear riqueza económica, social y medioambiental, como punto de partida para la creación y fortalecimiento de un orden social y económico consolidado más justo y equitativo (Priede et al., 2014; López-Cózar & Priede, 2023).
Consiste, por tanto, en desarrollar un proyecto empresarial para abordar problemas sociales y medioambientales. Estos problemas pueden incluir diversas áreas como la atención a la salud, el medioambiente, el acceso a la vivienda digna o la integración profesional y social de personas en riesgo de exclusión, entre otros. La característica distintiva radica en que no se trata de beneficencia o caridad, sino de la creación de un modelo de negocio basado en la voluntad de contribuir a la sociedad y generar un cambio significativo en ella (López-Cózar & Priede, 2023).
Por otro lado, este tipo de emprendimiento implica iniciar una actividad empresarial y, como tal, actuar y competir en el mercado, ofreciendo bienes y servicios. La diferencia con cualquier otra empresa es que su objetivo no es solo el lucro, sino también el deseo de abordar necesidades de determinados colectivos no satisfechas. La prioridad es el servicio a la comunidad y, en última instancia, la creación de valor para la sociedad en su conjunto. Este enfoque da lugar a la creación de empresas sociales, que se definen desde una perspectiva multidimensional al combinar elementos de la economía social con aspectos de la empresa tradicional.
Se ha evidenciado que el ES es un mecanismo poderoso para combatir la pobreza extrema, actúa como catalizador en la transformación de los sistemas sociales, representa una fuerza de cambio institucional y constituye un factor crucial para fomentar el crecimiento económico de los mercados en vías de desarrollo (Gali et al., 2020). Igualmente, Fernández-Guadaño y Montes Díez (2024) destacan que la Comisión Europea reconoce que el ES desempeña un papel significativo en la consecución de importantes objetivos políticos, entre ellos la generación de empleo, la inclusión, la igualdad de oportunidades, la sostenibilidad y la participación ciudadana. En Europa, doce países han establecido normativas específicas relacionadas con este concepto (Bélgica, Holanda, Eslovenia, España, Finlandia, Grecia, Italia, Luxemburgo, Portugal, Rumanía, Francia y Lituania), lo que implica que disponen de un ecosistema que favorece su creación y desarrollo en comparación con aquellos países que carecen de regulaciones al respecto. En el contexto español, según Pérez-Suárez et al. (2021), la mayoría de estas empresas son pymes y adoptan la forma de sociedad limitada. Principalmente, se ubican en las regiones de Andalucía y la Comunidad de Madrid y se dedican principalmente al sector sanitario.
Por su parte, también ha despertado el interés de la comunidad científica. Tal y como sostienen Gupta et al. (2020), la literatura proporciona suficientes pruebas de que el número de investigadores y publicaciones sobre ES ha ido aumentando en las dos últimas décadas. A su vez, Gali et al. (2020) señalan que la investigación sobre este concepto se ha centrado específicamente en su papel a la hora de posibilitar la creación de valor social y estimular el cambio social. Sin embargo, pocos estudios se han centrado en la educación y la formación de emprendedores sociales (García-González & Ramírez-Montoya, 2021).
Por consiguiente, dada la importancia del ES en el ámbito económico, es crucial seguir fomentando este modelo de negocio, especialmente entre la población más joven. En consecuencia, la universidad no puede quedarse al margen; al contrario, debe comprometerse con la formación de profesionales y líderes empresariales que lleven a cabo sus actividades de manera responsable y contribuyan a la solución de problemas sociales y medioambientales en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) promovidos por Naciones Unidas desde principios del siglo XXI.
Es ampliamente reconocida la trascendencia de la educación para el desarrollo del emprendimiento y la economía social, ya que con ello se fomentan la solidaridad, la diversidad y la cohesión social, se promueve un alto grado de flexibilidad y se impulsa la innovación (Calvo et al., 2018; Velasco-Martinez et al., 2019). En un entorno en el que se fomentan las prácticas y el aprendizaje de la economía social, el alumnado toma conciencia de que las consideraciones económicas tienen por objeto apoyar el servicio a la comunidad, y no al revés (García-González y Ramírez-Montoya, 2021). Como sostienen Roslan et al. (2020), el objetivo del ES en la educación se basa en que los estudiantes desarrollen sus capacidades como emprendedores con los conocimientos y las habilidades adecuados. En la educación superior, este concepto ayuda a mejorar la calidad de la formación y la sensibilidad individual de las personas hacia los problemas del entorno, explorando soluciones profesionales innovadoras, rentables y comprometidas. Así pues, la educación superior tiene un papel crucial en la producción, aplicación y gestión del conocimiento en el contexto de un entorno sostenible de enseñanza y aprendizaje (Roslan et al., 2022).
La implementación del ES en la educación superior se ha convertido en una tendencia a nivel mundial (Calvo et al., 2018). Sin embargo, la oferta académica orientada específicamente a estos modelos de emprendimiento es todavía escasa y tiene aún mucho camino por recorrer (Solomon et al., 2019; Roslan et al., 2020). La Declaración de Madrid, firmada en 2017 por los gobiernos de 11 países europeos, enfatiza la relevancia de promover e incluir el emprendimiento bajo fórmulas de la economía social dentro de los planes de estudio en las diferentes etapas educativas (Sanchez-Espada et al., 2018). Estudios como el de Solomon et al. (2019) ponen de manifiesto la demanda de formación en ES por parte de los estudiantes. Por su parte, Roslan et al. (2020) señalan que para la creación de planes de estudios que incorporen la sostenibilidad como vía para formar futuros empresarios sociales, hace falta un enfoque holístico que sea abordado por docentes y estudiantes de manera conjunta.
Así pues, con el fin de avanzar de manera efectiva en esta dirección, resulta interesante llevar a cabo una investigación que nos permita saber cuánto conocen y qué interés suscita el ES entre el alumnado universitario. En particular, estudiamos la influencia del género, la edad, el expediente académico y la titularidad de la universidad a través de una encuesta a una muestra de 600 estudiantes matriculados en universidades de la Comunidad de Madrid, con el fin de obtener conclusiones que nos permitan contribuir a mejorar la formación del estudiantado. Información que resulta relevante tanto para los responsables políticos y académicos de diseñar los planes de estudio, como para los equipos docentes y demás miembros de la comunidad educativa.
Con este objetivo, el artículo se estructura del siguiente modo. A continuación, se presenta el planteamiento de las hipótesis de trabajo y método de análisis empírico. En el siguiente epígrafe se desarrollan los resultados y la discusión, para terminar con las principales conclusiones extraídas del análisis y las implicaciones de éstas para la comunidad educativa.
Desde una perspectiva general se puede entender emprendimiento como la habilidad y disposición de individuos para asumir riesgos en entornos caracterizados por una alta incertidumbre, con el fin de establecer nuevas empresas y aprovechar oportunidades. Por lo tanto, la decisión de emprender surge de la combinación de características sociodemográficas del individuo, así como de otras condiciones del entorno (Contreras-Cueva & Gonzalez-Morales, 2019). Por su parte, Bosma et al. (2016) señalan cuatro características para establecer el perfil sociodemográfico de los emprendedores sociales: género, edad, educación e ingresos de la unidad familiar. Según estos autores, desde una perspectiva global, los emprendedores suelen ser hombres, de edad relativamente joven, con un nivel educativo considerable y con un nivel de ingresos superior en comparación con la población adulta en general, aunque a veces las disparidades entre regiones pueden ser bastante notables. Maravé-Vivas et al. (2021), no obstante, no encuentran influencia de los factores sociodemográficos (no hallan correlaciones significativas), señalando -además- que hay muy pocos estudios centrados en este objetivo, por lo que sería interesante animar a la comunidad investigadora a aportar datos al respecto.
El presente trabajo se centra en estudiar cómo afectan ciertas características personales en el grado de conocimiento, interés y participación que tiene el alumnado universitario sobre ES. Siguiendo la línea de razonamiento de los autores anteriores, se analizan, en particular, las siguientes variables sociodemográficas: el género; la edad; el expediente académico, como medida del nivel de educación; y la titularidad de la universidad a la que pertenece como medida del nivel de renta (si bien estudiar en la universidad pública no supone necesariamente un menor nivel de renta, estudiar en la universidad privada sí representa un nivel de renta más elevado).
Respecto a las diferencias de género en relación con ES, Gupta et al. (2020) señalan que, a pesar de las afirmaciones sobre la eficacia del ES para abordar cuestiones relacionadas con el género, como la capacitación e inclusión igualitaria de las mujeres en la sociedad, existe una clara falta de investigación al respecto, lo cual resulta paradójico. Además, la literatura previa evidencia que existen desigualdades entre ambos colectivos (Roldán& Giménez, 2022). García Villalobos et al. (2019) ponen de manifiesto las discrepancias de género en cuanto a las fuentes de financiación preferidas para la puesta en marcha de las empresas sociales. Khursheed et al. (2021) analizan la influencia de diversos factores -financiación, formación, infraestructuras, cultura y transferencia de I+D- en el ES, y concluyen que las mujeres están más predispuestas a crear empresas sociales y, además, los citados factores les afectan de manera diferente que a los hombres. En cuanto a las diferencias de género a la hora de comenzar un proyecto de ES, Bosma et al. (2016) afirman que los hombres tienden a crear empresas sociales con mayor frecuencia que las mujeres, no obstante, esta brecha de género es inferior que para el emprendimiento tradicional. Por su parte, Brieger et al. (2021) encuentran una relación positiva entre el género femenino y el ES y Fernández-Laviada et al. (2020) observan que las mujeres tienen un 10% menos de probabilidad de iniciar un proyecto de ES en comparación con los hombres. Finalmente, Fernández-Guadaño y Martín-López (2023) confirman lo contrario, que las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de poner en marcha un proyecto de ES.
Sin embargo, si nos referimos en particular al alumnado universitario, si bien existen numerosos estudios que analizan la influencia del género en la actitud emprendedora entre los estudiantes (López-Núñez et al., 2021; Sánchez-Tomé et al., 2021; Gorostiaga et al., 2023), son mucho más escasos aquellos dedicados específicamente al ES.
Dada la discrepancia observada en torno a la relación entre género y ES, se plantea una primera hipótesis para poder profundizar en este aspecto y medir la relación entre el género y el conocimiento, el interés y la intención de participar en proyectos de ES en el estudiantado universitario:
H1a: El género afecta al conocimiento sobre ES que tiene el estudiantado universitario.
H1b: El género afecta al interés sobre ES que tiene el estudiantado universitario.
H1c: El género afecta a la intención de participar en un proyecto de ES que tiene el estudiantado universitario.
Por lo que se refiere a la edad, desde una perspectiva general, la evidencia empírica indica que los jóvenes son más propensos a participar en proyectos de ES. Sin embargo, Fernández-Laviada et al. (2020) y Fernández-Guadaño y Martín-López (2023) encuentran que la edad no es una variable que afecta a la propensión de llevar a cabo proyectos de ES. Mientras que Brieger et al. (2021) ofrecen resultados diversos para rangos de edad diferentes. Así, las personas más jóvenes y las mayores tienden a crear proyectos de ES, mientras las de mediana edad son menos propensas en este sentido, representando esta relación a través de una función en forma de U.
Los trabajos citados estudian la influencia de la edad teniendo en cuenta amplios intervalos; por ejemplo, Fernández-Laviada et al. (2020) consideran tres grupos: por debajo de los 34 años, entre los 34 y los 54 años, y por encima de los 54 años; y Fernández-Guadaño y Martín-López (2023) considera dos grupos: uno de 20 a 29 años y otro entre 30 y 49 años. En nuestro caso, al centrarnos en estudiantes universitarios, la muestra está comprendida por jóvenes entre 18 y 37 años. Así, se plantea una segunda hipótesis con el fin de conocer la relación entre la edad y el conocimiento, el interés, y la intención de participar en proyectos de ES en el estudiantado universitario:
H2a: La edad afecta al conocimiento sobre ES que tiene el estudiantado universitario.
H2b: La edad afecta al interés sobre ES que tiene el estudiantado universitario.
H2c: La edad afecta a la intención de participar en un proyecto de ES que tiene el estudiantado universitario.
Con respecto al nivel educativo, Bosma et al. (2016) afirman que las personas que acometen un proyecto de ES suelen tener niveles educativos más altos que las que emprenden una empresa tradicional y que la población adulta en su conjunto. No obstante, esta variable difiere sustancialmente de una región a otra, teniendo en las zonas menos favorecidas un nivel educativo mucho más bajo, mientras que en las zonas más prósperas del mundo el nivel es significativamente más alto. Pangriya (2019) afirma que la educación y la experiencia laboral previa son útiles para los emprendedores sociales en el desarrollo de la visión y el establecimiento de los objetivos de la empresa. Estas características también les facilitan la identificación de oportunidades, el entendimiento del entorno empresarial, la evaluación de las circunstancias, la obtención de recursos y la gestión de las operaciones de las nuevas empresas.
En el ámbito universitario, Gorostiaga et al. (2023), encuentran una relación positiva entre la orientación emprendedora del estudiantado y sus calificaciones, destacando la importancia del rendimiento académico. Desde la perspectiva especifica del ES, Shahverdi et al. (2018), en un análisis realizado para la universidad de Malasya, muestran que la educación en ES modera la relación entre las barreras percibidas y las intenciones de ES de los estudiantes.
Con el fin de profundizar más en la relación entre nivel educativo y ES, se plantea la siguiente hipótesis.
H3a: El expediente académico afecta al conocimiento sobre ES que tiene el estudiantado universitario.
H3b: El expediente académico afecta al interés sobre ES que tiene el estudiantado universitario.
H3c: El expediente académico afecta a la intención de participar en un proyecto de ES que tiene el estudiantado universitario.
Finalmente, en cuanto al nivel de renta, siguiendo a Bosma et al. (2016), en la mayoría de las regiones del mundo, los niveles de renta de los emprendedores sociales son elevados y están por encima de la media, siendo la región de África Subsahariana una excepción a este resultado general en la que el nivel de renta de los emprendedores sociales es inferior. Por su parte, Contreras-Cueva et al., (2019) encuentran que la titularidad del centro influye en la decisión de emprender; en concreto, sus resultados muestran que aquellos jóvenes que estudiaron en centros públicos antes de acceder a la universidad están más decididos a emprender que los que provienen de centros privados.
En nuestro trabajo consideramos que la titularidad de la institución puede reflejar el nivel de renta. Si bien estudiar en una universidad pública no supone, necesariamente, un menor nivel de renta, estudiar en una privada sí representa un nivel de renta más elevado. Otros trabajos previos sobre emprendimiento (Contreras-Cueva et al., 2019) también consideran que la titularidad puede mostrar diferencias en el nivel de renta familiar.
La siguiente hipótesis pretende arrojar luz sobre la relación entre el nivel de renta y el ES.
H4a: La titularidad de la universidad afecta al conocimiento sobre ES que tiene el estudiantado universitario.
H4b: La titularidad de la universidad afecta al interés sobre ES que tiene el estudiantado universitario.
H4c: La titularidad de la universidad afecta a la intención de participar en un proyecto de ES que tiene el estudiantado universitario.
Con el fin de comprender mejor el modelo planteado a continuación se presenta la figura 1, que representa gráficamente las relaciones analizadas en este trabajo.

(fig.1) Presentación del modelo y las relaciones entre las variables.
Para medir cómo las variables sociodemográficas afectan al conocimiento, interés y participación que tiene el alumnado universitario sobre el ES, la población objeto de estudio de la que se ha extraído la muestra es el número de estudiantes matriculados en universidades de la Comunidad de Madrid. En la actualidad existen seis universidades públicas (Alcalá, Autónoma, Carlos III, Complutense, Politécnica y Rey Juan Carlos), once universidades privadas (Alfonso X el Sabio, Antonio de Nebrija, Camilo José Cela, CUNEF Universidad, ESIC Universidad, Europea de Madrid, Francisco de Vitoria, Internacional Villanueva, Pontificia Comillas, San Pablo CEU, UDIMA), y la sede central de la UNED. Dado que la encuesta se realizó de manera presencial, se eliminaron las universidades a distancia (UDIMA y UNED), así como los centros adscritos a las universidades públicas.
El número total de estudiantes universitarios matriculados durante el curso 2022/2023 en universidades situadas en la Comunidad de Madrid ascendió a 301971 de los cuales 204074 estaban matriculados en universidades públicas y 97897 en universidades privadas. A partir de los datos poblaciones, se calculó una muestra estratificada en función de la titularidad de la universidad (pública o privada) al 95% de confianza y considerando un error muestral del 4%. Así, se obtuvo una muestra de 600 estudiantes, 412 matriculados en universidades públicas y 188 en universidades privadas.
La técnica empleada para la recopilación de información ha sido la encuesta personal. Se realizó durante las clases presenciales, pasando por las aulas de diferentes universidades y titulaciones, tanto de grado como de máster. Se eligieron asignaturas de titulaciones de las diferentes ramas de conocimiento (artes y humanidades; ciencias; ciencias de la salud; ciencias sociales y jurídicas; ingeniería y arquitectura). Si bien, tradicionalmente, el emprendimiento se asociaba a escuelas de negocio, la realidad es que la competencia emprendedora implica el desarrollo de diversas competencias transversales y puede considerarse multidisciplinar. Es más, en el caso del ES, coincidimos con García-González y Ramírez-Montoya (2021) en que es importante incorporar elementos de la economía social en todas las áreas de formación.
La encuesta se realizó durante los meses de marzo a mayo de 2023. Los estudiantes participantes debían responder un cuestionario que incluía una serie de preguntas para conocer las características sociodemográficas de los encuestados (sexo, edad, calificación media del expediente académico, área de conocimiento de su titulación y titularidad de la universidad). A continuación, siguiendo el estudio desarrollado por López-Cózar et al. (2019), se formulan 3 preguntas para distinguir entre el conocimiento, el interés y la intención de participar en un proyecto de ES. La Tabla 1 muestra las variables clave utilizadas en el análisis empírico.
Tabla 1. Variables utilizadas en el análisis
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Variable |
Modalidad |
Codificación |
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Variables sociodemográficas |
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Sexo |
Variable dicotómica. Hombre y Mujer. |
Mujer = 1 Hombre = 0 |
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Edad |
Variable cuantitativa discreta. |
Edad del estudiante (años) |
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Calificación |
Variable categórica. Calificación media del expediente del estudiante: Aprobado, Notable o Sobresaliente. |
Aprobado = 1 Notable = 2 Sobresaliente =3 |
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Titularidad |
Variable dicotómica. Universidad pública o privada en la que se está estudiando. |
Universidad privada = 1 Universidad pública = 0 |
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Evaluación sobre el conocimiento, interés y participación en proyectos de ES |
|||
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Conocimiento |
Variable dicotómica. ¿Has oído hablar de emprendimiento social? Sí y No |
Sí = 1 No = 0 |
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Interés |
Variable categórica. ¿Estarías interesado en profundizar en el tema de emprendimiento social? Sí, en la universidad; Sí, por mi cuenta; y No. Se integra en el análisis de forma binaria. |
Sí =1 No = 0 |
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Participación |
Variable categórica. ¿Estarías interesado en participar activamente en proyectos de emprendimiento social? Sí, si se remunera mi participación; Sí, como voluntario; Sí, como voluntario siempre que obtenga experiencia laboral; y No. Se integra en el análisis de forma binaria. |
Sí = 1 No =0 |
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Tabla de elaboración propia.
En cuanto a la metodología utilizada, en primer lugar, se realiza un contraste de comparación de medias para evaluar el potencial impacto del género y la titularidad de la universidad sobre el conocimiento, el interés y la intención de participar en proyectos de ES. De esta forma, se podrá analizar si existen diferencias estadísticamente significativas en las proporciones medias.
En segundo lugar, se estima un modelo Probit para cada una de las variables dependientes consideradas en el análisis (conocimiento, interés y participación en proyectos de ES) con el objetivo de evaluar el impacto de los principales determinantes que podrían incidir sobre cada una de ellas. Este modelo permite analizar si una variable binaria se ve afectada por otras variables, resultando de mucha utilidad cuando se desea estudiar la influencia de cada variable independiente en función de los signos de los coeficientes estimados. Por tanto, el modelo Probit estimado evaluaría el impacto de diversas variables sociodemográficas de los estudiantes (sexo, edad, calificación media del expediente académico y titularidad de la universidad) sobre la probabilidad de conocer lo que es el ES, sobre la probabilidad de tener interés en ES y sobre la probabilidad de querer participar en proyectos de ES. Más específicamente, la ecuación que se estima para cada una de las variables dependientes discretas utilizadas en el análisis (conocimiento, interés y participación en proyectos de ES) es:
)
donde Y representa cada una las diferentes variables dependientes utilizadas en el estudio, X denota cada una de las variables independientes relacionadas con características sociodemográficas, y F es una función de distribución acumulada normal estándar que permite estimar los parámetros β0, β1,…,β4 por máxima verosimilitud. De esta forma, el signo de los parámetros estimados reflejaría el impacto de cada una de las variables independientes sobre la probabilidad de que la variable dependiente tome valor 1. Tomando como variable dependiente, por ejemplo, el conocimiento en ES, el signo de los estimadores indicaría la influencia de cada una de las variables independientes considerando que el estudiante tiene conocimientos previos en este ámbito (Conocimientoi = 1).
3.1. Resultados descriptivos
El análisis descriptivo de las encuestas realizadas muestra que el 52.6% de los encuestados son hombres, mientras que el 47.4% son mujeres. En cuanto a la edad, los resultados indican que los participantes en el estudio tienen una edad comprendida entre 18 y 37 años, siendo 19 años la edad más común entre los encuestados (21.6%), seguida de 21 (15.4%) y 22 (13.3%). En este sentido, el 96.5% de los estudiantes contaban con una edad igual o inferior a 26 años, quedando el porcentaje de estudiantes mayores de 26 años en el 3.5%. Respecto a la calificación media de los participantes en el estudio, el 53% indicó que su expediente académico contaba con una nota media de notable, el 42.6% expresó que su nota media era de aprobado, y solo el 4.4% afirmó que su calificación era de sobresaliente. Finalmente, el 68.7% de los encuestados estaba realizando sus estudios en universidades públicas, mientras que el 31.3% lo hacía en universidades de titularidad privada.
En relación con el conocimiento sobre ES, el 53.3% de los estudiantes manifestó haber oído hablar previamente sobre este tema. A este respecto, es interesante señalar que los encuestados matriculados en universidades privadas mostraron un mayor conocimiento sobre el concepto de ES (68.6% en la privada frente al 44.7% en la pública).
El análisis descriptivo de los datos también muestra un elevado interés de los estudiantes por seguir profundizando en el tema del emprendimiento social y por participar activamente en proyectos de este tipo. Por un lado, el 82.3% de los participantes expresó su interés en saber más sobre este tema, mientras que solo el 17.7% indicó que no estaba interesado en profundizar más. Por otro lado, el 85.5% de los encuestados mostró interés en participar de forma activa en algún proyecto de emprendimiento social, mientras que el porcentaje de no interesados se situó en el 14.5%.
3.2. Resultados de los contrastes de diferencia de medias
La Tabla 2 muestra los resultados del contraste de diferencia de medias para analizar el impacto del género sobre las variables de interés del estudio. En primer lugar, se puede observar que el conocimiento sobre ES no se ve afectado por el género (p-valor = 0.8536); sin embargo, el interés en estos temas sí se ve influenciado por el género. Específicamente, las mujeres muestran un mayor interés que los hombres (87.04% de mujeres se muestran interesadas, por un 78.07% de hombres), siendo esta diferencia estadísticamente significativa al 1%. De la misma forma, los resultados relacionados con la intención de participar activamente en proyectos de ES muestran también una mayor intención para el caso de las mujeres. En este sentido, el 92.05% de las mujeres encuestadas estarían dispuestas a participar en proyectos de emprendimiento social, frente al 79,67% de los hombres, siendo, de nuevo, esta diferencia altamente significativa (P-valor < .01).
Tabla 2. Impacto del género sobre el conocimiento, interés y participación en ES.
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Variable |
Observ. |
Media |
Error Standard |
P-valor Ha: Dif.≠ 0 |
|
|
Conocimiento |
Hombre |
311 |
0.5273 |
.0284 |
|
|
Mujer |
279 |
0.5197 |
.0300 |
||
|
Dif. Hombre-Mujer |
590 |
.0076 |
.0306 |
0.8536 |
|
|
Interés |
Hombre |
301 |
0.7807 |
.0239 |
|
|
Mujer |
270 |
0.8704 |
.0205 |
||
|
Dif. Hombre-Mujer |
571 |
-.0896 |
.0318 |
.0050 |
|
|
Participación |
Hombre |
300 |
0.7967 |
.0233 |
|
|
Mujer |
264 |
0.9205 |
.0167 |
||
|
Dif. Hombre-Mujer |
564 |
-.1238 |
.0293 |
.0000 |
Tabla de elaboración propia.
Para evaluar la potencial influencia de la titularidad de la institución (pública o privada), la Tabla 3 muestra los resultados del contraste de diferencia de medias para cada una de las tres variables de estudio consideradas. Como se puede observar, los estudiantes que cursan sus estudios en una universidad privada muestran un mayor conocimiento sobre temas relacionados con el ES que aquellos que estudian en una universidad pública (68.62% en la privada, frente al 44.67% de la pública). Además, esta diferencia es altamente significativa (p-valor < .01). Sin embargo, los resultados relativos al interés en ES son los opuestos. Esto es, los estudiantes matriculados en universidades públicas muestran un mayor interés en el ámbito del ES que los que cursan sus estudios en universidades privadas, siendo esta diferencia estadísticamente significativa (p-valor < .05). Por último, no se observan diferencias significativas en la intención de los estudiantes en participar en proyectos de ES en función de la titularidad de la institución.
Tabla 3. Impacto de la titularidad de la universidad sobre el conocimiento, interés y participación en ES
|
Variable |
Observ. |
Media |
Error Standard |
P-valor Ha: Dif.≠ 0 |
|
|
Conocimiento |
Univ. Privada |
188 |
0.6862 |
.0339 |
|
|
Univ. Pública |
403 |
0.4467 |
.0248 |
||
|
Dif. Privada-Pública |
591 |
0.2395 |
.0431 |
.0000 |
|
|
Interés |
Univ. Privada |
186 |
0.7688 |
.0310 |
|
|
Univ. Pública |
386 |
0.8497 |
.0182 |
||
|
Dif. Privada-Pública |
572 |
-.0809 |
.0339 |
.0174 |
|
|
Participación |
Univ. Privada |
181 |
0.8287 |
.0281 |
|
|
Univ. Pública |
384 |
0.8672 |
.0173 |
||
|
Dif. Privada-Pública |
565 |
-.0385 |
.0318 |
.2266 |
Tabla de elaboración propia.
3.3. Resultados del modelo Probit
La Tabla 4 recoge los efectos marginales de los modelos Probit implementados para cada una de las tres variables dependientes utilizadas. Como se puede observar, el género no tiene una influencia significativa sobre la probabilidad de tener conocimientos en ES. Este resultado sería, por tanto, similar al obtenido con anterioridad al realizar el contraste de diferencias medias, donde tampoco se observaban diferencias estadísticamente significativas entre hombres y mujeres. Asimismo, la edad de los estudiantes tampoco influye sobre la probabilidad de tener conocimientos previos en este ámbito. Sin embargo, la calificación media del expediente académico sí tiene un impacto positivo sobre el potencial conocimiento en estos temas. Específicamente, cuanto mejor es la calificación de los estudiantes, mayor será la probabilidad (cada tramo de notas – aprobado, notable y sobresaliente– aumenta de media la probabilidad de conocer aspectos de ES en un 8.33%). Finalmente, y en relación con la titularidad de la institución, los resultados señalan un mayor conocimiento en ES por parte de los estudiantes matriculados en universidades privadas (resultado, de nuevo, similar al obtenido anteriormente).
Si se considera como variable dependiente el interés de los estudiantes en el ES, los resultados muestran que las mujeres son más propensas a mostrar interés que los hombres. En concreto, la probabilidad se incrementa un 7.88% cuando se trata de una mujer. El resto de las variables independientes consideradas en el análisis (edad, calificación media del expediente y titularidad de la universidad) no genera ningún impacto significativo sobre la probabilidad de interesarse en estos temas.
Por último, la tercera columna de la Tabla 4 muestra los resultados del modelo Probit considerando como variable dependiente la intención en participar en proyectos de ES. En primer lugar, los resultados indican que las mujeres, nuevamente, muestran una mayor intención en participar en este tipo de proyectos. Específicamente, la probabilidad de tener interés en formar parte de un proyecto de ES es un 12.67% mayor en el caso de las mujeres que en el caso de los hombres. En segundo lugar, los resultados revelan que la calificación media del expediente académico también impacta positivamente sobre la probabilidad de querer intervenir en estos proyectos. Así, los estudiantes con una calificación media de notable son, de media, un 6.31% más propensos que aquellos que cuentan con una calificación media de aprobado (este porcentaje asciende al 12.62% para el caso de los estudiantes con una calificación media de sobresaliente respecto a los de aprobado). Por tanto, se confirma el importante papel de la calificación del expediente como factor determinante para querer participar en proyectos de emprendimiento social. Finalmente, la edad de los estudiantes y la titularidad de la universidad no influyen de forma significativa sobre la probabilidad de participar en este tipo de proyectos.
Tabla 4. Resultados del modelo Probit estimado (efectos marginales)
|
Variables dependientes |
|||
|
Conocimiento |
Interés |
Participación |
|
|
Sexo |
.0454 |
.0788** |
.1267*** |
|
(.0441) |
(.0332) |
(.0299) |
|
|
Edad |
.0110 |
-.0022 |
-.0025 |
|
(.0080) |
(.0059) |
(.0052) |
|
|
Calificación |
.0833** |
.0081 |
.0631** |
|
(.0385) |
(.0297) |
(.0267) |
|
|
Titularidad |
.2357*** |
-.0578 |
-.0204 |
|
(.0457) |
(.0381) |
(.0336) |
|
|
Observaciones |
576 |
558 |
551 |
|
|
38.25 |
10.56 |
23.95 |
|
|
.0000 |
.0320 |
.0001 |
|
R2 |
.0480 |
.0200 |
.0517 |
Tabla de elaboración propia. Nota: Entre paréntesis, desviaciones estándar de los estimadores. *** y ** indican que el estimador es significativo al 1% y al 5%, respectivamente
3.4. Discusión
En cuanto a la primera hipótesis referida al género, los resultados obtenidos muestran que esta variable no afecta al conocimiento que los jóvenes universitarios tienen sobre ES, por lo que se rechaza la hipótesis H1a. No obstante, el género sí resulta relevante en cuanto al interés por seguir profundizando y participar activamente en proyectos de estas características, por lo que se aceptan las hipótesis H1b y H1c. Son las mujeres universitarias las que muestran mayor interés por ahondar sobre este tema, así como una mayor intención de involucrarse activamente. Estos resultados están en línea con los obtenidos por Khursheed et al. (2021), Brieger et al. (2021) y Fernández-Guadaño y Martín-López (2023) quienes también encuentran una mayor predisposición e interés en el ámbito del ES por parte de las mujeres. Si desde jóvenes, como revelan nuestros resultados, las mujeres se muestran más interesadas por estos conceptos, parece lógico que pongan en marcha proyectos de este tipo, los cuales, además, contribuyen a la resolución de muchos problemas de género que se dan hoy en día en la sociedad.
Con respecto a la segunda hipótesis, los resultados muestran que la edad, sin embargo, no parece tener ninguna influencia en el conocimiento e interés que suscita este tema, por lo que se rechaza la hipótesis 2 (H2a; H2b y H2c). Este resultado está en línea con López-Núñez et al. (2021) para el caso de emprendimiento general. Igualmente, es similar a los obtenidos en los estudios de Fernández-Laviada et al. (2020) y Fernández-Guadaño y Martín-López (2023), referidos a la propensión a participar en proyectos de ES. En cualquier caso, desde una perspectiva general, la evidencia empírica indica que los jóvenes tienden a ser más propensos a participar en proyectos de ES, si bien es cierto que suelen ser jóvenes que ya están en el mundo profesional involucrados en este tipo de proyectos y no universitarios desarrollando sus estudios.
Por lo que se refiere a la tercera hipótesis, los resultados muestran que la media del expediente académico sí incide en el conocimiento previo que tiene el alumnado sobre ES y en su predisposición a participar en este tipo de proyectos. Por lo que se aceptan las hipótesis H3a y H3c. Específicamente, los estudiantes con mejores calificaciones son más propensos a conocer y a querer participar de forma activa en proyectos de ES, en línea con la literatura analizada (Bosma et al., 2016; Shahverdi et al., 2018; Pangriya, 2019; Gorostiaga et al., 2023). Sin embargo, no se observa un impacto significativo sobre el interés que les despierta este tema, por lo que se rechaza H3b. Un mayor nivel educativo puede contribuir a sensibilizar a las personas con los problemas sociales y medioambientales, y a incrementar su propensión a participar en este tipo de proyectos.
Finalmente, y en relación con la hipótesis 4, el contraste de diferencias de medias confirma la existencia de diferencias estadísticamente significativas relacionadas con el conocimiento e interés de los jóvenes universitarios en el ámbito del ES. Así, los estudiantes matriculados en centros privados suelen tener mayores conocimientos, mientras que los de pública muestran un mayor interés. Sin embargo, la titularidad de la universidad no parece influir sobre la intención de los jóvenes de participar en proyectos de ES. Esto puede deberse a que en los centros privados se haya hecho un mayor esfuerzo por dar a conocer el ES que en los públicos. Al considerar la titularidad de la universidad como una variable explicativa del nivel de renta, al igual que otros trabajos previos sobre emprendimiento (Contreras-Cueva et al., 2019), nuestros resultados están en línea con Bosma et al. (2016) quienes sostienen que los niveles de renta de los emprendedores sociales suelen ser más elevados.
Nuestro trabajo tenía como objetivo analizar cómo determinadas variables sociodemográficas (género, edad, nivel educativo, nivel de renta) afectan al conocimiento, al interés y a la intención de participar en proyectos de ES entre el alumnado universitario.
El análisis presentado confirma la influencia de diversas variables sociodemográficas sobre el conocimiento, interés y la intención de participación que les suscita a la juventud universitaria el ES. Coincidimos con Roslan et al. (2020) al afirmar que la educación desempeña un papel esencial para motivar a más estudiantes a dedicarse al ES, por lo que los resultados descritos nos llevan a interesantes conclusiones y posibles contribuciones para los diversos agentes implicados en el ámbito educativo. El ES se configura como una valiosa herramienta al servicio de los educadores para promover en el estudiantado un comportamiento ético y socialmente responsable, ya que se trata de una propuesta que promueve modelos de negocio innovadores con un fuerte impacto social que adquieren gran relevancia en la actualidad. Consideramos que es importante integrar el ES en todas las etapas de la formación y no sólo en la etapa universitaria, a la que algunos jóvenes no accederán, si bien en la etapa universitaria debe estar presente en todas las áreas de conocimiento y no sólo en las carreas de ciencias sociales en las que tradicionalmente se circunscribe.
Esto sugiere que la promoción del ES no debería limitarse a programas específicos de grado superior, sino que debería ser parte integral del currículo educativo. A nuestro juicio, la educación en ES debería dar comienzo en edades más tempranas del ciclo educativo, junto a otros conceptos relevantes como la responsabilidad social, la sostenibilidad o el consumo responsable. Sólo a través de la formación de nuestros jóvenes (tanto en instituciones públicas como privadas) podremos conseguir incrementar su conocimiento, interés e intención de participar en este tipo de iniciativas, las cuales despiertan especialmente la iniciativa emprendedora de las mujeres permitiendo con ello mejorar su inclusión igualitaria en la sociedad.
Aunque hemos considerado la titularidad de la institución como una variable que puede reflejar la renta familiar, a partir de los resultados obtenidos, se pueden también extraer conclusiones interesantes al respecto. El mayor conocimiento del estudiantado sobre ES puede ser debido a que estas instituciones hayan puesto el foco en su difusión; no obstante, son los estudiantes de las universidades públicas los más interesados en conocer más acerca de este concepto. Esto nos lleva a concluir que es preciso aumentar la difusión del conocimiento en este tipo de instituciones y, a su vez, en ambas se debe canalizar mejor dicho conocimiento e interés para que el estudiantado se involucre en la participación o en la puesta en marcha de proyectos reales de ES.
Este trabajo presenta algunas limitaciones que deben considerarse. La muestra está formada únicamente por universitarios de la Comunidad de Madrid, lo que dificulta generalizar los resultados a otras zonas geográficas o a otros grupos como estudiantes de secundaria o profesionales. Futuras investigaciones podrían abordar esta limitación ampliando la muestra, incluyendo diferentes zonas geográficas, niveles educativos y contextos socioeconómicos. En definitiva, es preciso plantear un enfoque holístico para que la inclusión del ES en la formación sea abordada por responsables políticos y académicos, -tanto a escala europea como nacional-, así como por docentes y estudiantes de manera conjunta. Debe, pues, asumirse la responsabilidad de manera conjunta y coordinada de fomentar en las aulas el espíritu emprendedor responsable, con el fin de mejorar la calidad de las personas al sensibilizarlas desde edades más tempranas con los problemas de la sociedad, lo cual nos permite avanzar hacia un modelo de crecimiento más justo, coherente y equilibrado.
Los autores declaran no tener conflicto de interés.
Conceptualización, C.L.-C.-N., T.P.-B. y J.A. M-S.; metodología, C.L.-C.-N., T.P.-B. y J.A. M-S.; software, J.A. M-S.; validación, C.L.-C.-N., T.P.-B. y J.A. M-S.; análisis formal, C.L.-C.-N. y T.P.-B.; investigación, C.L.-C.-N. y T.P.-B.; recursos, C.L.-C.-N., T.P.-B. y J.A. M-S.; curación de datos, J.A. M-S.; redacción—preparación del borrador original, C.L.-C.-N., T.P.-B. y J.A. M-S.; redacción—revisión y edición, J.A. M-S.; visualización, C.L.-C.-N., T.P.-B. y J.A. M-S.; supervisión, C.L.-C.-N., T.P.-B. y J.A. M-S.; administración del proyecto, T.P.-B. Todos los autores han leído y aprobado la versión publicada del manuscrito.
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